Un muchachito requete mono

Los Warnholtz Widmann eran nueve hermanos que crecieron hasta convertirse en adultos. En 1902 habían nacido ya ocho.  Aquí puedes verlos y contarlos. 

Enrique era el tercero de ellos; ya grande se casó con Isolina G Cantón. En 1934 tenían cuatro hijos y vivían en Mérida Yucatán, de donde ella era oriunda .

Ernesto fue el penúltimo hermano, el bebé que aparece en el extremo derecho de la foto. Ya crecido se casó con May Retteg, de origen inglés según contaba mamá. El 27 de diciembre de 1933 ella dio a luz a su primer bebé, y el 10 de febrero, mientras el feliz papá le escribía a su hermano desde San Diego California, donde vivían entonces, ella amamantaba al primito de mi mamá que se convertiría años después en tío de muchos sobrinos y padre de varios hijos.

Betty, Ernesto y Ricardo Warnholtz Retteg

Cuando Bertha Warnholtz G Cantón, la hermana mayor de mamá, era adolescente, solía visitarlos y cuidar y entretener a sus primitos, diez y más años menores que ella.

Entre los primeros recuerdos que tengo de mi infancia están las figuras de tío Ernesto y tía May, que para entonces ya vivían en México. Mamá los quería mucho, tanto como a sus primos Nesto, Betty y Ricky, y papá y nosotros también.

Mamá, tía Betty y tío Nesto, en Acapulco, en los años 40

Cuando yo o alguno de mis hermanos se lastimaba fuerte (esas heridas que te haces de niño cuando te caes o te pegas y te sale mucha sangre), mamá nos llevaba inmediatamente con Tía May, que  había sido enfermera antes de casarse (¿en la Gran Guerra?), y ella con mucho cariño y experiencia nos hacía una curación que agradecíamos. Nos sentíamos orgullosos de traer un parche o unas vendoletas, producto casi siempre de alguna aventura infantil.

Irene Alcocer Warnholtz, con mamá; 1959.

En cuanto a tío Nesto, ese muchachito rete mono tan querido de la familia, ha tenido una carrera brillante en la que contribuyó a facilitar las relaciones comerciales entre Alemania y México como Director General de la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, además de su trabajo como empresario de Seguros, y siempre ha estado cerca de nosotros y de mis primos.

En los años 90, incluso fundó con algunos socios Banca Quadrum, para financiar y fomentar el comercio exterior.

En 1934 nadie podía adivinar qué sería de la vida de Ernestito Warnholtz Retteg, tio Nesto. Volvamos a ese año, al principio, al bebé. La que sigue es la copia original y  transcripción de una carta en donde Ernesto Warnholtz Widmann le escribe a su hermano Enrique (y familia) participándole del nacimiento de su primogénito, al que bautizaron como Ernesto Enrique. Como dato curioso, en el hospital donde nació, varias décadas después nació su nieto.

San Diego, Cal, Feb 10/1934

Muy queridos Enrique, Isolina y sobrinitos:

No les había yo escrito antes por falta de conocimiento de su dirección. Espero que estén bien y contentos, y que hayan pasado feliz Noche Buena, así como que este año les haya ido y les vaya bien en lo futuro.

Por acá la novedad más importante es la llegada de nuestro Ernestito. Es probable que ya lo hayan sabido por otro lado, pero por las dudas, se los participo.  Nació el 27 de Diciembre a las 5:45 p.m., midiendo 22 pulgadas y pesando 7 libras, 10 onzas. Un muchachito rete mono y, gracias a Dios, muy sanito.  May está ya completamente restablecida. Puede ya hacer todo, con excepción de montar a caballo. Le fue muy bien en todo el asunto y todo fue perfectamente normal.  Nació en el “Mary Hospital”, un hospital magnífico atendido por Madres católicas.

Para ustedes no ha de ser nada nuevo recibir una noticia como ésta, pues en nuestra familia ya es algo común, pero con todo y eso nosotros estamos encantados de la vida. Hasta ahora todos los que lo han visto, con excepción de una señora, dicen que se parece a mí.  Yo, por supuesto, creo que lo hacen más por amabilidad que por decir la verdad, pero es curioso que todos digan lo mismo. Yo por mi no le encuentro ningún parecido, excepto que se me figura que es más tipo Warnholtz que Retteg.  Pero también tiene mucho de May, como su boca (afortunadamente) por ejemplo. 

Desde entonces ha aumentado mi trabajo en la casa considerablemente, pues ustedes saben lo que es averiguárselas sin criadas. Pero ya nos vamos acostumbrando a la rutina diaria y estamos muy contentos de todas maneras.  Vale la pena el trabajo. El chamaco se bautizó el domingo pasado. Se llama Ernesto Enrique. Sus padrinos fueron Bob, el hermano de May, y Julita, representados por Jack y Betty Hawley. No hubo bolos.

De negocios aquí todavía está medio mala la situación. Tijuana y la frontera en general sufrieron mucho con la introducción de alcohol en este país y aunque ahora tratan de componer la cosa con la famosa “Zona libre” todavía están por verse los resultados. Mientras, sigo luchando en lo mismo, pero espero encontrar algo mejor, es decir buscarme algo mejor si es que no cambia el asunto pronto.

Por allá, que tal? Qué te haces allá, Enrique? A mí me cayó de sopetón que se hubieran ido. No tenía idea de sus intenciones. A ver qué día van a New Orleans o New York y me avisan para que nos encontremos!!! (Vaya que sé hacerme castillitos en el aire!) Pero nunca sabe uno cómo se pueden presentar las cosas. Ahora estamos en los dos extremos de la República; mañana estaremos juntos en Pungarabato.

Bueno, termino porque ya me mandan a la tienda a hacer el mandado.

Muchos saludos y abrazos cariñosos y muchos besitos para Bertita, Is, Carmelucha y Kikis, de Ernesto, May (le está dando de comer y no puede firmar) y Ernestito.