EL KUCHEN DE CUMPLEAÑOS

Desde que me acuerdo, en los cumpleaños de la familia Alcocer Warnholtz y nuestros descendientes hay un panqué especial que siempre está presente y forma parte muy importante del festejo, al grado de que los anfitriones del cumpleañero nos comunicamos con hermanos y sobrinos invitándolos “a la casa a partir el Kuchen”. 

A nadie se le ocurre hacer Kuchen cualquier día o para cualquier evento. Es solamente para los cumpleaños.  Se elabora en casa, todos lo sabemos preparar y lo comemos con gusto.  El festejado sabe de antemano que tendrá su Kuchen; un regalo amoroso para compartir y disfrutar. Quien lo prepara, quien lo recibe, lo parte y lo comparte y quien asiste al festejo ratifican con su participación su pertenencia gozosa al clan familiar. 

Este Kuchen pertenece a un tipo de panqués que tiene la característica de que cada uno de sus cuatro ingredientes principales: mantequilla, azúcar, huevos y harina, pesa lo mismo. Su origen se encuentra en el centro y norte de Europa. Hay un recetario de finales del siglo XVII, en Estados Unidos. La palabra panqué, viene, según esto, de la frase pound cake, referida a este tipo de pastel obiscocho cada uno de cuyos ingredientes pesa una libra… más o menos, siempre y cuando la proporción no varíe.

Aunque también la rama Watty-Widmann, a que dio lugar una hermana de mi bisabuela, heredó la receta y la costumbre del Kuchen de cumpleaños, quiero creer que Juliana Tänzer, tatarabuela mía y abuela paterna de los hermanos Warnholtz Widmann trajo con ella la receta y preparaba el Kuchen para festejar los cumpleaños de marido, hijos y nietos. Ella era originaria de Altona, tan cerca de Hamburgo que hoy forma parte de esta ciudad, donde nacieron los Braune Kuchen, cuya receta también debe haber conocido y elaborado para las celebraciones de Adviento y Nochebuena.

A la receta básica del panqué se le pueden añadir pasitas, nueces, chispas de chocolate, betún u otros ingredientes, y también, por supuesto, se pueden usar distintos moldes y comer como cualquier biscocho. La forma de rosca, en nuestro caso, daba lugar a una única vela prendida en honor del festejado.

Nosotros, el de cumpleaños, el más básico y sencillo, lo preparamos como mamá, que no tenía báscula, nos enseñó, con 250 gramos de mantequilla, una taza de azúcar, dos de harina y ocho huevos medianos (alrededor de medio kilo).  Así lo aprendimos y queda muy bueno.

La mantequilla, al tiempo, la batimos.
Agregamos una taza de azúcar y seguimos batiendo
Cuatro yemas y guardamos la clara para añadirla más adelante
Dos tazas de harina cernida, poco a poco, batiendo
Cuatro huevos alternando con la harina y batiendo
Prender el horno y batir las claras a punto de listón
Incorporar las claras, sin batir la mezcla
Ralladura y jugo, de limón o naranja
Una copita de Brandy
Untar con mantequilla el molde
Vaciar la masa
Hornear a temperatura alta 10 minutos y media hasta que esté listo
Tapar hasta que se enfríe
Colocar en un plato y ponerle azúcar glass
¡Listo!
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Autor: Marta Alcocer

Videoasta, investigadora, periodista, bloggera, amante de la vida. Hoy, busco las raíces profundas de donde vivo, quién soy y qué hago en este cuerpo, espacio y tiempo, e intento reunirlas, reconstruirlas y compartir microhistorias que me interesan y reportajes y ensayos que escribo.

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